martes, 8 de junio de 2010

La Generación Pedagógica de 1925.

Esta generación marca la declinación y la extinción del positivismo. La renovación cultural agitada por la mayor parte de de los hombres de la generación del centenario que alentaron un nuevo espiritualismo en el pensamiento filosófico, tuvo honda repercusión en la primera generación de pedagogos que en la Argentina combatió los últimos vestigios del positivismo pedagógico.

El pensamiento filosófico argentino fue adquiriendo en forma creciente profundidad de espíritu critico, originalidad y madurez. Varias corrientes de espíritu europeas ejercieron influencia entre los hombres de esta generación.

Las nuevas corrientes filosóficas se caracterizaron por enfatizar problemáticas de la filosofía olvidadas por el positivismo. Actuaron en abierta oposición al positivismo doctrinario y al cientificismo, bajo la influencia de las renovadoras corrientes filosóficas y pedagógicas.

En el dominio del pensamiento filosófico argentino de esta generación, citamos, entre otros, a Francisco Romero, Coriolano Alberini, Vicente Fatone, Miguel Ángel Virasoro, Ángel Vasallo, Carlos Astrada, Luis Juan Guerrero, León Dujovne, Sofía Suárez de Jackson, Lidia Peradoto, Tomas Casares, Alfredo Francschi, etc.

Fue extraordinaria la influencia de Ortega y Gasset, a través de sus conferencias, cursillos, obras, traducciones de libros europeos difundidos por el y publicaciones en la revista de occidente. Otras importantes figuras del pensamiento europeo llegaron entonces, como Rodolfo Mondolfo.

Se nota en esta etapa la influencia del pensamiento ingles, italiano, alemán, español y norteamericano.

Las reformas educativas de carácter doctrinario


La generación de pedagogos antipositivistas de 1925 fue una generación de combate, creativa, renovadora. Ellos tuvieron que preocuparse de los problemas pedagógicos doctrinarios y especulativos como de las urgentes soluciones practicas que el país reclamaba. Fueron espiritualistas militantes.

El Movimiento de la llamada Escuela Activa.


El ensayo mas importante de la “nueva educaron” que se extendió a varios establecimientos y lugares del país fue sin duda el llevado a cabo por la doctora Clotilde Guillen de Rezzano en la escuela Normal Nº de la capital federal. Se preocupo por adaptar a las características y necesidades de nuestro medio los postulados pedagógicos y las concepciones doctrinarias de eminentes pedagogos europeos.

Puede afirmarse que de este movimiento renovador surgieron en el año 1936 los denominados programas de asuntos implantados las escuelas elementales, mediante los cuales se intento aplicar una nueva didáctica inspirada en las actividades y experiencias de los educandos.

El movimiento de la llamada escuela activa en la argentina es cosa del pasado. Sus frutos fueron positivos y sus fundamentos seguirán siendo valiosos. Su aplicación resultaría inoperante para la realidad social y cultural. Nuevas estructuraciones se exigen hoy para satisfacer las exigencias cuantitativas y cualitativas de la explosión escolar.

LOS ESTUDIOS PEDAGOGICOS SUPERIORES Y LAS CREACIONES EDUCACIONALES.

Los estudios pedagógicos adquirieron relevancia propulsándose desde las cátedras superiores una profunda renovación tendiente a fundamentar filosóficamente a la pedagogía argentina y a exaltar los valores humanísticos relegados por los excesos del cientificismo. Los nuevos profesores de las casas de estudios combatieron denodadamente el metodologismo, el didactismo, la carencia de finalidades humanistas, los abusos del practicismo y del cientificismo. Ellos proporcionaron los fundamentos doctrinarios del nuevo movimiento pedagógico y tendieron a la estructuración de una pedagogía destinada al estudio y a la solución de las problemáticas educativas argentinas, en relación con el mundo y con las circunstancias reales y concretas de nuestro medio.

Se creo en el año 1927, la facultad de filosofía y letras de Buenos Aires y el instituto de didáctica. En lo que respecta a la universidad de la Plata, la facultad de ciencias de la educación fue reestructurada en 1920 y transformada en facultad de humanidades y ciencias de la educación.

CARIOLANO ALBERINI: SU INFLUENCIA EN LA FILOSOFIA DE LA EDUCACION.

Es la figura del talentoso filósofo que combatió denodadamente en el país al positivismo y que se esforzó por fundamentar una filosofía sobre las bases nacionales. Su verdadera importancia dentro del ámbito pedagógico es su valioso aporte a los fundamentos filosóficos de la pedagogía argentina.

Nació Alberini el Milán en 1886 y llego con sus padres a la Argentina cuando contaba solo tres meses de edad. Su estado de salud le obligo a renunciar a sus cátedras en 1946 y a retirarse a la vida privada.

Con Alberini se enriquece de manera especial la rama de la filosofía de la educación, que adquiere matices auténticos y nacionales en nuestra pedagogía.

La humanidad, para el, no existe en forma abstracta sino en sus formas concretas. Toda nación, se caracteriza desde el punto de vista de los valores, por su específica manera de ver el mundo y la vida.

Cuando la nación cree que sus valores son los únicos valederos y tiende a imponerlos a las demás comunidades humanas, nos encontramos ante un sistema asimismo estrecho de nacionalismo cerrado y expansivo. Toda nacionalidad una nueva manera de vivir la vida.

Vale esto decir que toda pedagogía, cuando se realiza teniendo en cuenta las circunstancias pedagógicas concretas y particulares de cada país, se convierte en una pedagogía nacional.


PEDAGOGOS MÁS DESTACADOS DE LA GENERACION DE 1925

En la generación del 25 actúan en forma predominante dos generaciones que se articulan en forma armoniosa, unidas por influencias y valores semejantes. Desde un punto de vista estrictamente cronológico correspondería situar en esta generación a figuras que han nacido entre 1873 y 1887. Muchas de ellas tuvieron ya una actuación destacada en el periodo anterior.

Como pedagogo destacado en este periodo, en su etapa de gestión cabe mencionar a Saúl Taborda (1885-1944) de la provincia de Córdoba. Se gradúo de abogado en la universidad del litoral. Viajo a Europa, recibiendo la influencia de doctrinas en boga, alemanas y francesas, en lo que hace al pensamiento filosófico. De sus publicaciones se destaca: sus “investigaciones pedagógicas”.

Considera Mantovani que Korn y el pensador cordobés estaban colocados en planos distintos en lo que respecta a la consideración de los problemas educativos: “Korn puntualiza en la pedagogía del hecho inmediato y de las exigencias urgentes, y Taborda en la pedagogía especulativa, destinada a reflexionar sobre la trama interna de la educación, sobre situaciones exteriores”.

Una figura descollante en la generación pedagógica de 1925 fue sin duda Juan P. Ramos (1878-1959) quien intervino intensamente en el gobierno de la enseñanza publica como inspector General de provincias, director de estadística escolar y vocal del consejo nacional de educación.

En el año 1910, en conmemoración publico la historia de la instrucción primaria en la republica Argentina (1810-1910) proyectada por el presidente del consejo Dr., José María Ramos Mejia y compilada y redactada por Juan P. Ramos.

El Dr. Juan P. Ramos aporto la doctrina de la educación otra obra de envergadura: Los límites de la educación. Analiza los límites de la educación, en relación con el proceso de la cultura a la qué considera como la finalidad superior a la que ha de tener todo proceso educativo. Analiza los tres “problemas primarios de la educación”: de contenido, de método y de finalidad. El único susceptible de resolver es el problema del método. Los problemas del contenido y de la finalidad son teórica y prácticamente insolubles de manera permanente.

Considera que para precisar los fines y alcances del proceso educativo, es necesario tener un concepto claro de la cultura. La cultura, dice,” es un atributo del individuo, pero constituye el legado espiritual que las generaciones pasadas transmitieron a la generación presente, para que esta, a su vez, la reviva a la manera como el hombre revive su propia vida, que recibió también de lo pasado”.

Ramos establece una distinción entre la función intelectual de acumular conocimientos y la función espiritual de asimilar y revivir el saber en sabiduría.

Pare l autor, la cultura constituye la meta mas elevada del proceso de la educación.

Como ya se ha visto, otros representantes de la generación de 1925 han sido ubicados ya en la generación del centenario. Pero muchos de ellos continuaron en funciones de gestión en esta generación. Así, Pascual Guaglianone, quien lleva a cabo importantes actuaciones en el ámbito educacional, entre ellas, la reorganización de la escuela vocacional “Sarmiento” de la universidad nacional de Tucumán. Redacto el plan sobre cuyos principios se fundo el departamento de filosofía y letras de la universidad mencionada. Falleció en Tucumán en 1938.

La Generación Pedagógica de 1880.

Evolución Política y Socioeconómica

Los hombres de la generación del 80 comienzan a actuar cuando el país empieza a consolidarse como emporio económico. Resuelto definitivamente el arduo problema de la federalización de Buenos aires, pudo asumir la presidencia de la nación, el 12 de octubre de 1880, el General Julio Argentino Roca (1843-1914). Su programa de gobierno se sintetizo bajo el lema “paz y administración”.

Si bien la conformación de la “Argentina aluvial” se fue gestando lentamente, fue a partir de 1880 cuando se produce en el país un cambio radical, de características profundas en la integración de la población y en la economía, la dinámica social y la cultura.

Con la elite dirigente del 80 se llevó a límites extremos la política de los hombres de la organización nacional. Se buscaba alcanzar un progreso socioeconómico y cultural acelerado sobre las bases del apoyo fuerte de capitales extranjeros y de brazos, logrados mediante una activa inmigración llevada a cabo en gran escala.

Desde el punto de vista socioeconómico, político y cultural, se produjo en la Argentina la segunda inmigración europea, de carácter masivo. Durante la primera presidencia del General Roca (1880-86) llegaron al país alrededor de 500.000 inmigrantes europeos, la mayoría procedentes de Italia y de España. Dicha población tendió a concentrarse en la región litoral y preferentemente en los centros urbanos, El noroeste sufrió un estancamiento demográfico y un retraso socioeconómico. Se acentúo la diferenciación entre dicha zona y el litoral.

La ganadería constituyó la actividad económica básica, con el comienzo de las exportaciones de carnes en barcos frigoríficos. Pero la actividad que más se desarrollo fue la agricultura. Argentina pasó a convertirse en una de las grandes potencias agropecuarias mundiales, el “granero del mundo”, con dependencia económica aceptada como necesidad real con respecto especialmente al mercado británico.

La instauración de las vías férreas que unieron los principales centros del interior tuvo como finalidad el condicionamiento de nuestra economía agropecuaria a las necesidades alimenticias de los países importadores. El desarrollo de las incipientes actividades industriales livianas fue meramente una prolongación de las actividades agropecuarias: frigoríficos, saladeros, molinos de harina, etc. Los ferrocarriles y el telégrafo contribuyeron a afianzar la unidad nacional.

Federalizada ya la ciudad de Buenos Aires, Dardo Rocha fundo el 19 de noviembre de 1882 la cuidad de la plata Instituida capital de la provincia de Buenos Aires, por ley del año 1881, se llevo a cabo en este período de unificación monetaria en todo el país.

El 12 de octubre de 1886 asumió la presidencia de la nación Miguel Juárez Celman (1844-1909). Los graves sucesos políticos que harán crisis con la revolución del 90 provocaron su renuncia, asumiendo la primera magistratura el vicepresidente Carlos Pellegrini (1846-1906) quien trató con denuedo de buscar soluciones conciliatorias.

Las elecciones de la renovación presidencial llevaron a ocupar la primera magistratura del país al Dr. Luis Sáens Peña (1852-1907). El nuevo presidente presentó su renuncia en 1895, completando el período presidencial el vicepresidente José Evaristo Uriburu (1831-1914), durante cuya gestión se pacificó el país.

Las corrientes educativas: El positivismo normalista y el positivismo universitario.


El positivismo argentino, estrechamente vinculado al movimiento filosófico europeo y al pensamiento liberal del siglo, se desenvolvió con la generación d 1880 y se extendió con la generación de 1896.

Es notoria, en la cultura argentina de esta generación, la triunfante influencia del evolucionismo de Herbert Spencer. Con él se introduce el positivismo evolucionista, llegándose a una interpretación mecanicista del universo. También es notoria la influencia del evolucionismo Biogilicista, especialmente con las teorías de Lamarck y Darwin.

Este positivismo ha sido denominado positivismo irradiante, porque de la filosofía extendió su influencia a vastos sectores de la cultura inspirando toda una concepción del mundo y de la vida.

El positivismo pedagógico argentino se presentó bajo dos facetas distintas: el positivismo normalista y el positivismo universitario.

El grupo del positivismo normalista, que adquirió características definidas con la generación siguiente de 1896. Este grupo ejerció una influencia decisiva en la pedagogía del país con el positivismo introducido por el profesor italiano Scalarini, quien difundió aquí la doctrina positivista de Augusto Comte conjuntamente con las teorías evolucionistas de Spencer y los principios de Darwin.

El positivismo universitario que pertenece a la llamada “generación intelectual del ochenta” tuvo trascendente actuación a través de la cátedra, del periodismo y de los círculos culturales.

“Los hombres del ochenta” siguieron de cerca la psicología del positivismo, siempre más interesados en las aplicaciones políticas, jurídicas, sociales o pedagógicas. Aceptaron la subordinación de las ciencias psíquicas a las naturales, profesaron las tendencias individualistas del liberalismo ingles, proclamaron las excelencias del método experimental, se distinguieron por un criterio recto y honesto. El carácter notorio de esta generación fue su tendencia europeizante.

Esta generación intelectual del ochenta fue la que promulgó la ley de educación común Nº 1420 del año 1884, estructuró sobre bases legales la educación nacional primaria, fundamentada en los principios pestalozzianos en cuanto a su finalidad de educación integral y armónica, y declarada gratuita y obligatoria.


Hombres y Grupos representativos de la Generación del Ochenta. Su obra.


Al iniciarse este período generacional la Escuela Normal de Paraná se había convertido en el centro de un intenso movimiento educacional. Su director, José María Torres, fue uno de los principales organizadores del Consejo Pedagógico Sudamericano, que convocado por decreto del presidente Roca, se reunió en Buenos Aires en 1882. Este fue una importante fuente de inspiración de la ley 1420 de Educación Común.

La Ley de Educación Común Nº 1420

La promulgación de esta ley fue para la nación el suceso de mayor relevancia en la evolución educacional del siglo pasado. Aunque la vigencia de esta ley quedara circunscripta al ámbito nacional, dado el sistema político federal, su influencia se entendió a todo el país, señalando rumbos decisivos en el campo de la educación primaria.

La ley se promulgó el 8 de julio de 1884. Esta se preocupó por otorgar una sólida estructura al sistema de educación común.

Su artículo 1º establece que la escuela primaria tiene por único objetivo favorecer y dirigir simultáneamente el desarrollo moral, intelectual y físico de todo niño de seis años a catorce años.

El artículo 2º la declara obligatoria, gratuita, gradual y dada conforme con los preceptos de la higiene. La enseñanza religiosa fue excluida dentro del horario escolar, pero se las autorizó antes o después del mismo.

En Pro de la enseñanza religiosa en las escuelas puso su mayor énfasis Pedro Goyena (1843-1892). En esta misma posición estuvo asimismo Tristán Achaval Rodríguez (1845-1887) entre otros. Se opusieron ardientemente a la intervención del estado en materia de educación religiosa, entre otros, Eduardo Wilde (1844-1913), entonces ministro de culto, justicia e instrucción publica, Onésimo Leguizamon (1837-1886) y Luis Lagos García (1846-1907).

La ley dispuso que las escuelas primarias quedaran bajo la administración del consejo nacional de educación. Crea los consejos escolares de distrito, se preocupa de la inspección técnica y administrativa de las escuelas, organiza todo lo relativo a matricula escolar, registro de asistencia, estadística escolar, censo de población escolar, etc.

La Ley Universitaria 1885.

Fue sancionada por iniciativa del entonces senador por Tucumán Nicolás Avellaneda que continúa actuando en forma descollante en la generación del ochenta.

Esta ley se dispuso proporcionar a las universidades de Buenos Aires y Córdoba un conjunto de normas fundamentales que rigieran la vida legal de las universidades en sus relaciones con los poderes públicos. Concedió amplia autonomía a las universidades en lo que hace a su organización. También es preciso destacar la intervención que tuvieron el Dr. Eduardo Wilde, en ese entonces ministro de justicia e instrucción publica, entre otros.

Los positivistas del ochenta y el grupo católico.

Los hombres de la generacion intelecual sostuvieron un liberalismo laicista. En oposición a esta corriente, el denominado “ grupo catolico” defendió firmemente la libertad de la iglesia frente al estado.
Pedro Scalabrini y su influencia en el positivismo pedagógico argentino: Emigrado de Italia, llegó al país en 1868. Se trasladó a Paraná, donde creó el colegio Sud America. En 1872 fue designado profesor de ciencias naturales y de filosofia en la célebre escuela normal del Paraná, introdujo en sus enseñanzas las doctrinas de Comte, de Spencer y de Carlos Darwin. Su concepción pedagógica, dirigida especialmente hacia la observación y conocimiento concreto de la naturaleza del educando, estuvo fundamentada en las doctrinas antes mencionadas en las que se nutrió.

Acerca del educador, su misión debía consistir en orientas y encauzar al educando, pero dejando paso a la autonomía que emerge.

José Manuel Estrada (1842-1894) tenía 38 años en 1880. Murió en 1894 a los 52 años. Se caracterizo por sus firmes convicciones democráticas, por su fortaleza moral, por la profundidad y claridad de sus ideas y por el fervor para defenderlas y transmitirlas.

Ferviente opositor de la política gubernamental, la combatió con todo el brillo de su oratoria. Defensor de la educación personalizada.

Estrada destaca la influencia decisiva de la acción educadora. Esta siempre junto a las corrientes liberales.

El hombre a su entender, solo es libre cuando elige el bien- Los poderes públicos han de organizarse tal que el hombre con conciencia critica, pueda hacer aquello que “debe querer”.

El fin ultimo del hombre esta en relación con Dios. Para Estrada, el liberalismo laicista ha considerado a la libertad como el fin supremo de la sociedad. Esta posición significa una conciencia unilateral de la libertad, fundamentada en una concepción del mundo y de la vida sin relación con la trascendencia del hombre. “La libertad civil afecta, dice, la organización y vida de la sociedad: la libertad política afecta la organización y vida del estado”. Para Estrada, confundir ambos conceptos equivale a confundir los fines con los medios.

Entiende Estrada que con el incremento de las libertades políticas se ha inmolado la libertad de la educación por el debilitamiento de la institución familiar.

La educación popular, a su juicio, ha de formar la conciencia moral del pueblo. Considera que la intervención del estado en materia educacional debía ser tan solo supletoria y eventual. Sostiene también que la educación se convierte en un “deber cívico” en toda democracia, ya que ella posibilita al ciudadano l ejercicio de la soberanía. Para que la democracia no fuera solo un mito era imprescindible a su juicio que la educación popular formara al ciudadano con la conciencia de sus derechos y de sus deberes.

Juan Mamerto Garro (1847-1927) Figura representante de la generación del 80, esta ubicado dentro del denominado núcleo católico. Desde el punto de vista pedagógico cabe mencionar su importante y significativa obra para la historia de la educación y de la cultura argentina: Bosquejo histórico de la universidad de Córdoba (1882).

También ha de destacarse, desde el punto de vista educacional, la importante intervención de Juan Mamerto Garro en la sanción de la ley Nº 934 d libertad de enseñanza de 1870.
Los hombres de la generación del 80 comienzan a actuar cuando el país empieza a consolidarse como emporio económico. Resuelto definitivamente el arduo problema de la federalización de Buenos aires, pudo asumir la presidencia de la nación, el 12 de octubre de 1880, el General Julio Argentino Roca (1843-1914). Su programa de gobierno se sintetizo bajo el lema “paz y administración”.

Si bien la conformación de la “Argentina aluvial” se fue gestando lentamente, fue a partir de 1880 cuando se produce en el país un cambio radical, de características profundas en la integración de la población y en la economía, la dinámica social y la cultura.

Con la elite dirigente del 80 se llevo a límites extremos la política de los hombres de la organización nacional. Se buscara alcanzar un progreso socioeconómico y cultural acelerado sobre las bases del apoyo fuerte de capitales extranjeros y de brazos, logrados mediante una activa inmigración llevada a cabo en gran escala.

Desde el punto de vista socioeconómico, político y cultural, se produjo en la Argentina la segunda inmigración europea, de carácter masivo. Durante la primera presidencia del General Roca (1880-86) llegaron al país alrededor de 500.000 inmigrantes europeos, la mayoría procedentes de Italia y de España. Dicha población tendió a concentrarse en la región litoral y preferentemente en los centros urbanos, El noroeste sufrió un estancamiento demográfico y un retraso socioeconómico. Se acentúo la diferenciación entre dicha zona y el litoral.

La ganadería constituto la actividad económica básica, con el comienzo de las exportaciones de carnes en barcos frigoríficos. Pero la actividad que más se desarrollo fue la agricultura. Argentina paso a convertirse en una de las grandes potencias agropecuarias mundiales, “granero del mundo”, con dependencia económica aceptada como necesidad real con respecto especialmente al mercado británico.

La instauración de las vías férreas que unieron los principales centros del interior tuvo como finalidad el condicionamiento de nuestra economía agropecuaria a las necesidades alimenticias de los países importadores. El desarrollo de las incipientes actividades industriales livianas fue meramente una prolongación de las actividades agropecuarias: frigoríficos, saladeros, molinos de harina, etc. Los ferrocarriles y el telégrafo contribuyeron a afianzar la unidad nacional.

Federalizada ya la ciudad de Buenos Aires, Dardo Rocha fundo el 19 de noviembre de 1882 la cuidad de la plata Instituida capital de la provincia de Buenos Aires, por ley del año 1881, se llevo a cabo en este periodo de unificación monetaria en todo el país.

El 12 de octubre de 1886 asumió la presidencia de la nación Miguel Juárez Celman (1844-1909). Los graves sucesos políticos que harán crisis con la revolución del 90 provocaron su renuncia, asumiendo la primera magistratura el vicepresidente Carlos Pellegrini (1846-1906) quien trato con denuedo de buscar soluciones conciliatorias.

Las elecciones de la renovación presidencial llevaron a ocupar la primera magistratura del país al Dr. Luis Saens Peña (1852-1907). El nuevo presidente presento su renuncia en 1895, completando el periodo presidencial el vicepresidente José Evaristo Uriburu (1831-1914), durante cuya gestión se pacifico el país.

La Generación Pedagógica de 1810.

La Generación de Mayo

Para determinar el límite o separación entre generaciones muy alejadas de nosotros Ortega propone buscar un gran ámbito histórico, un hecho epocal dentro del cual se haya producido un cambio que sea radical, evidente, su generación decisiva y sus hombres representativos.

Si buscamos en nuestro pretérito un hecho épocal, hemos de partir del movimiento de mayo. Con la Revolución de Mayo se inicia la pedagogía argentina. Con ella se inicia la nación misma. Desde 1810, al aparecer el movimiento de mayo, fue la culminación de un lento proceso que se había venido gestando desde la segunda mitad del s XVlll. Pero la revolución no fue empero un simple cambio de autoridades: a partir de 1810 se proclaman con fervor los ideales y los derechos de una nueva nación. La influencia de las ideas liberales foráneas dinamizaron en gran medida la acción de los hombres de mayo. Las raíces ideológicas del movimiento emancipador son hispánicas e indianas.

Es indudable que la Revolución de Mayo es el “hecho trascendente” que marca la iniciación de la serie de generaciones argentinas. A partir del movimiento de mayo se fue fortaleciendo el sentimiento de amor a la patria. Existía en la mayoría del pueblo la conciencia de la necesidad de la revolución emancipadora. Resulta evidente que nuestra gesta emancipadora no hubiera sido posible sin el consenso popular. Pero las decisiones definitorias partieron de la elite dirigente. La aspiración nacional del movimiento revolucionario contó decididamente con el apoyo y consentimiento de las provincias integrantes del virreynato.

No hemos de suponer que nuestra emancipación política entrañara nuestra total emaciación cultural y educacional ni que implicara el advenimiento de un mundo completamente nuevo, desarraigado de todo vinculo anterior. Para comprender la evolución de la historia de la educación y la pedagogía argentinas es preciso partir de las ideas educacionales de la época colonial y tener en cuenta asimismo todos aquellos factores sociales, culturales, económicos, geográficos y políticos que operaron en el desenvolvimiento del país como causa interna, además de las características y limitaciones surgidas como consecuencia de la dependencia política, económica y cultural con la metrópoli.

La Pedagogía y las creaciones educacionales en la articulación generacional de 1810

Los hombres que interactúan en el movimiento de mayo y se destacan en el quehacer educacional, nacen aproximadamente entre 1750 y 1778. Pero coexisten dos generaciones pedagógicas reinantes, una en pleno periodo de predominio o gestión, que es la exponente de la fuerza moderadora dentro del movimiento emancipador, representada, entre otros hombres, por Dean Funes (1749-1829) y hasta por el mismo Manuel Belgrano (1770-1820, la otra representa el grupo de vanguardia, con la mirada dirigida fundamentalmente hacia el futuro del país y con el designio férreo de romper abierta y drásticamente con todos los lazos que nos unían a España. Se distinguen por hombres que colocan al Estado como creador de la nación.

Mario Moreno (1778-1811) es la figura más representativa de esta generación pedagógica de vanguardia.

Fray Francisco de Paula Castañeda, quien se encuentra mas cerca de la primera generación antes citada, consideraba que nuestra realidad sociocultural no podría ser transformada por la sola acción de una decidida voluntad política y de una adecuada legislación a estos efectos. Supo defender que los triunfos de las armas serian efímeros sin la consolidación de la educación popular.

El canónigo Juan Ignacio Gorriti (1776-1842) desempeño una actuación educacional notoria con la convicción de que la consolidación de las incipientes instituciones republicanas exigiría que mediante el poder de la educación fueran extirpadas la ignorancia y la corrupción, agentes productores de la anarquía social.

El Dean Funes (1749-1829) como rector de la universidad de Córdoba, presenta un nuevo proyecto en 1813 para la universidad de Córdoba como un hombre comprometido frente a las ideas renovadoras de la época.

Juan Martín de Pueyrredón (1777-1850) fue paladín de las nuevas ideas. Durante su directorio se crea el colegio de la Unión de Sud.

No puede omitirse el ideario del libertador. El general José de San Martín (1778-1850) no limitó su acción al campo militar y político en su gloriosa gesta por la emancipación americana. Mientras lleva a cabo en Cuyo una campaña considerando a la educación del pueblo como “el fundamento de la libertad”.

Lo realmente trascendente en la gesta de mayo en el ámbito pedagógico, fue la irrupción de nuevos ideales de vida, que se tradujeron en una nueva concepción educacional que paso a constituirse en el fundamento de la nueva organización política democrática de la nación.

Las ideas iluministas llegaron al Río de la Plata por dos rutas diferentes, A fines del s XVlll irrumpen en estas tierras las ideas innovadoras del movimiento filosófico francés que propugnan fundamentales reformas en el campo de la política, de la economía, de la cultura y de la educación, directamente, por medio de los libros y de contactos de algunos de nuestros hombres mas destacados con hombres de Francia, Inglaterra y Portugal e indirectamente, a través de la España misma, a partir de Carlos lll, con el denominado movimiento de “los afrancesados”.

El nuevo pensar pedagógico de la etapa colonial de fines del sXVlll, en el Río de la Plata, tuvo como principales representantes a Fray José de San Alberto (1727-1804), Obispo de Córdoba del Tucumán, y a Manuel Belgrano – reflejo hondamente las ideas entonces dominantes en la península.

Juan José de Vertiz, durante su virreynato (1778-84) encarno el espíritu del movimiento liberal español de esa época, entre las cuales se destaca la creación la creación del real colegio Convictorio Carolino. El talentoso canónigo y educador doctor Juan Baltazar Maziel (1727-1801) continuo, una vez fundado el colegio, como cancelario. Juan Probst llama con razón al Dr. Maziel “El maestro de la generación de mayo”

Manuel Belgrano (1770-1820). Estudio en el colegio de San Carlos. Siguió estudios de derecho en la universidad de Salamanca, residió durante algún tiempo en Madrid. Regresó a estas tierras como secretario del consulado de Buenos Aires.

El contacto directo de Belgrano en la península con las ideas enciclopedistas y de los fisiócratas, sus numerosos proyectos sobre creación de escuelas de enseñanzas prácticas especializadas, su profunda fe en el poder de la educación popular y su constante predica a favor de la educación de la mujer, lo muestran como uno de los pedagogos mas descollantes de la generación de 1810. Frutos de los proyectos propuestos en su célebre “memoria” del año 1796 fueron la academia de dibujo y la academia de náutica.

Producida la Revolución de Mayo, se convierte Belgrano en el propulsor incansable de las escuelas en la primera época independiente. Constituida la primera junta de gobierno, se creó la escuela de matemáticas.

Manuel Belgrano proporcionó a la revolución un programa concreto para la política educacional de la incipiente nación.

En una época en que seguían imperando la disciplina rígida y autoritaria y los castigos corporales, Belgrano aconseja a los maestros que procuren con su conducta y ejemplo incitar y conducir a sus alumnos hacia la virtud y el trabajo y alejarlos del vicio y del lujo. Pone de relieve la necesidad de suavizar la disciplina y de formar en los educandos “un espíritu nacional que les haga preferir el bien público y estimar en más la calidad de americano que la de extranjero”.

Mariano Moreno
(1778-1811), difusor de las ideas del libre cambio, el puerto libre y las doctrinas de los fisiócratas, como secretario de la primera junta de gobierno se preocupo por impulsar la educación popular como medio primordial para consolidar el nuevo orden político. El objetivo de la revolución era el nuevo estado. La formación de la conciencia nacional era un problema de voluntad política. La revolución habría de crear el “estado perfecto” a la manera roussoniana.

La educación era la encargada de elevar al pueblo para que adquiriese el grado de conciencia política necesaria para el logro de los resultados buscados.

Brego para que los hombres siguieran el camino del aprendizaje de la libertad, la libertad responsable. Se preocupó fervientemente por destacar la trascendencia y la necesidad practica del aprendizaje de las matemáticas y de las ciencias naturales.

Moreno encarna el símbolo fervoroso de la revolución emancipadora. Simboliza la juventud de las ideas y de la acción, en la historia argentina de todos los tiempos.

martes, 4 de mayo de 2010

Mi experiencia personal en la escuela.


Mi educación escolar comenzó a los 3 años de edad, en un Jardín de Infantes al que asistí hasta los 5 años. Se organizaba en distintas aulas, cada alumno tenía un guardapolvo de color según el género (rosa para las nenas, celeste para los nenes).
Aprendíamos a escribir, a contar y a leer. También teníamos música y educación física.
Estaba todo controlado por tiempo, pero no de manera muy estricta.
Luego de cumplir los 6 años, ingresé a la escuela primaria. Debíamos asistir con guardapolvo blanco, largo hasta las rodillas. Las aulas estaban organizadas en filas de pupitres. La maestra decidía con quién y dónde debíamos sentarnos. Seguíamos teniendo educación física y música. Las materias se daban por áreas, en un horario determinado. También contaba con dos recreos de 15 min., que se llevaban a cabo en un patio donde están los alumnos de los distintos grados.
Había una sola maestra que daba la mayoría de las áreas.
Estuve en la escuela primaria hasta finalizar 7mo grado. Al cumplir los 13 años ingresé a la secundaria. Allí las materias están dadas por profesores, cada uno especializado en su área. En el caso de la escuela a la que asisto no utilizamos guardapolvo. Básicamente, la organización es la misma que en el nivel primario, salvo que, en este nivel, se lo prepara al alumno para la educación universitaria.

La escuela en casa: Homeschooling.


Este movimiento se ha desarrollado principalmente, en los Estados Unidos y está extendiéndose hacia Canadá, Australia, Nueva Zelanda e Inglaterra.
Los cultores de la homeschooling sienten que sus propuestas permiten una "liberación" de las familias en relación con las imposiciones de un currículum oficial, y a su vez, una liberación del modelo escolar en el que predomina la competencia, la comparación y en el que circulan situaciones sociales que en la propia famlia no se producirían.
El desafío de la homeshooling pone en cuestión el lugar y la autoridad del maestro, y a lo que se ha denominado "el dispositivo de alianza entre la familia y la escuela". Asimismo debilita el concepto de simultaneidad sistemática de los grandes sistemas educativos nacionales, que sostuvieron el modelo de escolaridad durante los últimos cien años.

La escuela libertadora: Paulo Freire.


Paulo Freire, pedagogo brasileño (1921-1997) propuso una nueva pedagogía, destinada a los oprimidos. Su método procura dar al hombre la posibilidad de redescubrirse y de concientizarse. No se pretende como un método de enseñanza, sino de aprendizaje, para que las personas aprendan a ejercer su libertad y practicarla.
Freire entiende a los procesos educativos como alguien que deposita algo en el otro, sin ningún tipo de interrelación entre ambos. El docente deposita un saber cerrado en la mente del alumno, cuya función es reproducirlo memorísticamente. Cuanto más memorice y acumule el alumno, más "educado" ha de ser.
Para revertir esto, Freire propone la dialogicidad como la esencia de una educación que pueda favorecer la práctica de la libertad.

La educación sin escuelas.


EL optimismo pedagógico y la confianza depositada en la escuela comienzan a desmoronarse en la segunda mitad del siglo XX. Ante este desencanto y cierto pesimismo pedagógico, han aparecido alternativas contraescolares.
En las décadas de 1960 y 1970 apareció un fenómeno de desinstitucionalizador: la corriente desescolarizante, un movimiento encabezado por Iván Illich. Postula que la noción de "progreso sin fin" que prometían las instituciones modernas tiene un límite, y la escuela no puede resolver la contradicción de formar a las futuras generaciones en una tecnología y en un progreso al que no todos tendrán posibilidades de acceder. Illich propone "liberar la educación de la escuela, de manera que la gente pueda aprender la verdad acerca de la sociedad en la que vive".
Las ideas de Illich critican que la educación es una forma más de dominación. La escuela no representa una oportunidad verdadera para salir del Tercer Mundo; por el contrario, ella insume en un costosísimo presupuesto para mantener en funcionamiento la gigantesca burocracia de los sistemas educativos.
La idea central advierte que es mucho más económico y democrático educar a la sociedad por un medio que no sea la institución escuela.

El Estado y la Simultaneidad Sistemática.

La masividad de la enseñanza comenzaba a ser una necesidad de las sociedades modernas. Esto implicaba instituciones especialmente diseñadas para tales fines. El Estado asumía el rol principal como responsable directo de la provisión del servicio educativo y como regulador del sistema. Por eso inventó la silmultaneidad sistemática , que consiste en homogeneizar toda la actividad escolar en un tiempo y espacio determinado. Consolida aquellos principios del modelo de Comenio acerca de "enseñar todo a todos" mediante métodos efectivos y uniformes que aplican una tecnología de disciplinamiento social al servicio de la educación.

La Nueva Escuela en Argentina.

La recepción argentina de la filosofía educacional de la Escuela Nueva estuvo institucionalmente sesgada a causa de diversas circunstancias relativas, especialmente, a políticas educacionales fuertemente instaladas en el imaginario social y educacional de la época. La anterior afirmación conduce a una breve referencia acerca del período inaugural en el que se gestó y configuró el Sistema Educativo Nacional argentino como uno de los fundamentos del Estado-Nación, a fines del siglo XIX. La denominada "Generación del ’80" -integrada por figuras destacadas del ámbito político e intelectual del país (tales como Sarmiento, Alberdi, Mitre y Avellaneda)- propició y llevó a cabo una política educativa nacional de envergadura. En la educación superior universitaria, cabe señalar que desde aproximadamente 1890 y hasta 1920, se fortalece la filosofía científica con el "positivismo" –corriente que tuvo también un lugar muy significativo en Brasil, así como en otros países latinoamericanos-.
El positivismo surge por influencias del pensamiento de Comte (1798-1857) y de Spencer (1820-1903), filósofos que dieron preeminencia a una línea biológico-psicologista tomada luego como base del aprendizaje del alumno. Desde una perspectiva general, es posible considerar que el positivismo argentino inicia su presentación a partir del ideario pedagógico sostenido por la "Generación del ’80" y por los representantes del "normalismo" en la formación de maestros. Entre tales enunciados comunes se indican los siguientes:
a. lugar de preeminencia del conocimiento, especialmente del conocimiento científico basado en las ciencias físicas y naturales;
b. hegemonía pedagógica de quien posee el conocimiento, es decir, el maestro o profesor;
c. desarrollo de la educación pública;
d. relevancia del laicismo en educación;
e. reconocimiento por la sociedad del papel de la educación como factor importante en la movilidad social.
En función de la envergadura alcanzada por la potítica educativa auspiciada por la "Generación del 80" y por el positivismo universitario, fácil es advertir que la instalación de los principios fundamentales de la "Escuela Nueva" no alcanzaron mayor relevancia frente al paradigma educativo tradicional y oficial que imperó en la Argentina de esa época. Tampoco lo alcanzó cuando se produce el derrumbe del positivismo (después de 1920) y llegan al país nuevas corrientes filosóficas de cuño espiritualista, que van a influir notablemente sobre la formación de maestros y profesores. Al mismo tiempo, en 1930, se produce el primer golpe militar del General Uriburu, que derroca al Presidente Hipólito Irigoyen. Dentro del panorama político alcanzan primacía grupos intelectuales conservadores y representantes de la Iglesia Católica, quienes van a desempeñar un papel significativo en el escenario de la política educacional de ese período.
Si trasladamos estos hechos al plano de la educación con respecto a la no planificada incorporación de la "Escuela Nueva", es posible sostener la tesis siguiente: la impronta de la educación pública, expresada en la temprana creación de un Sistema Educativo Nacional (1884), dio contextura hegemónica a una metodología de enseñanza enciclopedista y de carácter expositivo, en la que el alumno desempeña un rol pasivo, característica de la educación tradicional. En consecuencia, el posterior reemplazo ideológico del positivismo por una filosofía de cuño espiritualista no quebrantó la fortaleza de la metodología y de las formas de enseñanza de la tradición escolar. En cambio fue radical su actitud de rechazo con respecto al laicismo y a la preeminencia del conocimiento científico, dado que comienza a otorgarse prioridad a la formación moral y religiosa del alumno y, en el plano institucional, a la educación de cuño confesional católico.

La Nueva Escuela.


La Escuela Nueva, también conocida por diferentes autores como Escuela Activa, Nueva Educación o incluso Educación Nueva, es un movimiento surgido a finales del siglo XIX. Este movimiento criticaba la escuela tradicional de entonces, que posteriormente, siguió con los mismos ideales en el trascurso del siglo XX. También criticaba el papel del profesor, la falta de interactividad, el formalismo, la importancia de la memorización (contraria a la construcción o la significatividad), la competencia entre el alumnado y, sobre todo, el autoritarismo del maestro. Proponía un alumnado activo que pudiese trabajar dentro del aula sus propios intereses como persona y como niño.
Tiene como referentes las ideas filosóficas y pedagógicas de autores como Jean-Jacques Rousseau y tambien autores de la corriente naturalista, que postulaba la necesidad de volver a la naturaleza para preservar al ser humano de una sociedad que la corrompía; asi como Johann Heinrich Pestalozzi, Friedrich Fröbel y las nuevas ideas surgidas a la luz del darwinismo.
A partir de 1914, con el conflicto de la Primera Guerra Mundial, estas ideas van a extenderse sobre todo en Europa. Es una época en la que diversos autores se proponen revisar los principios que sustentan el acto educativo y la instituciones creadas para ello. Son intentos de mejora que habían calado en un grupo de autores y maestros liberales e izquierdistas que se plantearon la necesidad de reconsiderar los planteamientos educativos imperantes hasta ese momento. Para ello buscaron una nueva educación que fuera activa, que preparara para la vida real y que partiera de los intereses reales que tenía el niño. Autores como Ovidio Decroly, María Montessori, Célestin Freinet, las Hermanas Agazzi, Andrés Manjón o Giner de los Ríos se convirtieron en sus máximos exponentes hasta la década de los años 1930 en el Siglo XX, cuando el auge de los totalitarismos y finalmente el temor al comunismo llevaron al olvido estas ideas.


Fuente: http://es.wikipedia.org/wiki/Escuela_Nueva

La escuela disciplinada y disciplinadora. La industrialización y el surgimiento de los modernos sistemas educactivos nacionales a fines del siglo XIX.

Narodowski, en su artículo "Buscando desesperadamente a la Pedagogía", sostiene que la conformación de la que hoy conocemos como escuela moderna se realizó a través de un "proceso de escolarización del saber". Dentro de este proceso es posible reconocer dos vertientes. Una de ellas es institucional, y se relaciona con, por un lado, el nacimiento de las primeras fábricas y la necesidad de disciplinamiento social y, por otro lado, con las ya existentes escuelas de origen religioso, las clásicas y las municipales. La otra vertiente es intelectual y se nutre de la Ratio Studiorum de los jesuitas, la Didáctica magna de comercio, y la pedagogía lasalleana.

La escuela moderna surge en el marco de cuatro procesos fundamentales:

* La revolución agrícola, que implicó una masiva emigración de trabajadores hacia las ciudades;
* La Revolución Industrial, que creó nuevas formas de organizar el proceso de producción y generó un trabajador de nuevo cuño: el obrero industrial;
* La idea de ciudadano, que surgió con las revoluciones políticas y que se extendía a toda la población;

* La revolución tecnológica, íntimamente vinculada con las dos primeras, que derivó en la construcción de nuevos campos de saber y en la configuración de nuevas formas productivas que hubieran sido impensables sin los nuevos recursos tecnológicos.

Estos cuatro procesos sentaron las bases de las formas de educar que hoy conocemos.
Entre los siglos XVII y XIX, los dispositivos de la sociedad disciplinaria comenzaron a configurarse con fuerza. La disciplina se configuraba en lugares cerrados sobre sí mismo, divididos en zonas que separaban a las personas entre sí, que clasificaban espacios, funciones, tareas, tiempos. El panóptico era el modelo físico, arquitectónico, que representaba estos conceptos. En la escuela, esta orgranización de tipo panóptico se verificó en la construcción de grupos de alumnos sobre la base de su diferenciación etaria, de sus predisposiciones y de sus capacidades.
• El decurión y las hiper-aulas jesuíticas: Los jesuitas habían desarrollado un antecedente del monitor: el decurión. Propusieron que los alumnos se sentaran en el aula enfrentados en dos bandos simétricos distribuidos en forma de fila. Cada una de estas era llamada decuria. Cada alumno tenía su par en la fila contraria y, con este par, debía desarrollar las argumentaciones en los términos propuestos para la clase. A su vez, cada bando tenía un monitor, que los presidía. El docente se ubicaba en un lugar central como juez.
Un decurión era un alumno destacado que participaba de la clase ayudando a sus compañeros y colaborando con el docente.

• La escuela de Lancaster "Enseñando mutuamente": En Inlgaterra a fines del siglo XVIII surgió una nueva disposición de la organización escolar, como consecuencia de la Revolución Industrial. Se trataba de una gran aula y allí se reunían cientos de alumnos de diferentes niveles, sentados en bancos. Estos se disponían en filas, en cuyo extremo se encontraba el alumno monitor. No obstante, en frente seguía estando un maestro, que sólo trabajaba en forma directa para los monitores, quienes a su vez, repetían el procedimiento con su grupo de alumnos. Así nació el método que se denomina lancasteriano.
En el métdo de Lancaster también enseña alguien que está en proceso de aprender, alguien que es aún un alumno. He aquí lo revolucionario respecto de las pautas tradicionales de autoridad.
Con el tiempo, el método lancasteriano perdió fuerza. Esto se debió a las críticas y los desafíos que plantea al método simultáneo ya hegemónico cuando Lancaster hizo su propuesta y a los factores intrínsecos del método monitoreal.

• La escuela del padre La Selle "Enseñando Simultáneamente" : Juan Bautista de La Selle fue un pedagogo y sacerdote francés. Fundó el "Instituto de los Hermanos de las Escuelas Cristianas", se dedicó a la educación masiva de los niños pobres y a la formación docente.
Su modelo se torna mediante dos ejes : el orden y el control. Éstos se aplican mediante la simultaneidad de la enseñanza, es decir, a un grupo de alumnos recibe la misma instrucción al mismo tiempo, a través de un único docente. En el aula todos los alunos se ubican ordenados simétricamente en pupitres para cada alumno. Se colocan mirando al frente, en silencio, y prestan atención a su maestro, sentado estratégicamente detrás de su escritorio.
A través de su método simultáneo o colectivo de enseñanza, se garantiza la escolaridad masiva de grandes grupos de alumnos con muy pocos maestros.

• La primera metodología didáctica moderna de Comenio: En el siglo XVII, Jan Amos Comenius fue uno de los pensadores que se centraron en las cuestiones metodológicas de la didáctica moderna. En su obra "Didáctica Magna" postuló
1. La educación debe ser única e igual para todos, sin distinción de género, nivel social o grado de inteligencia.
2. La educación debe ser universal, por tanto, en la escuela, se debe senseñar todo lo que el hombre necesita por su condición racional (artes, ciencias, costumbres, lengua y religión).
3. Las propuestas educativas deben actualizarse según se actualizan el conocimiento científico y los métodos de enseñanza.
4. La escuela debe estar correctamente organizada, en lo relativo a los tiempos, las disciplinas y las conductas de los alumnos.

Comenio propuso una organización gradual de la educación. Entre los 6 y 12 años el niño debe ir a la escuela pública; entre los 12 y 18, a la escuela de gramática; y entre los 18 y 24 a la universidad.

jueves, 22 de abril de 2010

• La educación en casa del príncipe: El sistema educativo comenzó a masificars recién a fines del siglo XIX. Las primeras escuelas estaban a manos de la elite dirigente. Tenían sus propias prácticas educativas institucionalizadas, una cierta educación domiciliaria, que se desarrollaba en el interior de los palacios. Era habitual que, en el interior de un palacio, un príncipe escuchara la lección por parte de su preceptor, mientras que alrededor del príncipe permanecieran otras personas que realizaban diversas tareas.
• Roma "sillones y castigos" : La escuela elemental en la Roma del siglo III d. C. el maestro ocupaba un sillón y los niños se sentaban en el suelo. Tenían rollos de pergamino donde estaban escritos trozos de lectura. La aplicación del método de castigos corporales era una costumbre. La severidad resultaba ser parte del método pedagógico.

• La escuela del ciudadano en Atenas: En la antigua Atenas, era costumbre que los padres confiaran el niño a un preceptor, a quien se le encomendaba la educación completa y directa del pequeño. Esta forma evolucionó con el tiempo; y el preceptor fue sucedido por la figura del pedagogo. El pedagogo era un esclavo que acompañaba al niño, quien recibía su enseñanza; y aquel que ejercía su autoridad sobre el pequño. A partir de los 6 años de edad, el pedagogo también asistía a clases y ayudaba al niño a hacer sus tareas.

Diferentes modelos de institucionalización de la educación a través de la historia.


Escuelas sobre alfombras en Oriente: En la tradición de Medio Oriente los niños aprendían hebreo sentados en el piso, sobre una alfombra alrededor de un maestro que les enseñaba. Braslavsky señala que "sociedades muy antiguas institucionalizaron métodos educativos para intentar garantizar la transmisión de herencia cultural en las escuelas religiosas y en las ceremonias de iniciación".

¿Cómo se enseñaba y se aprendía en los primeros tiempos de la humanidad?


En las primeras comunidades los infantes aprendían a través de su participación en la práctica con los adultos. No había instituciones dedicadas exclusivamente a la enseñanza. Se trataba de heterogéneos y asincrónicos procesos de institucionalización de las prácticas no deliberadas de transmición de la herencia cultural. Sin embargo, las formas de inclusión representadas en las formas de rituales de iniciación, poseían un modelo de evaluación o prueba, y además tenían la representación de una figura o maestro.

En los primeros tiempos de la evolución social, lo que llamamos educación era un proceso casi indiferenciado de los mecasnismos de subsistencia y de mantenimiento de las condiciones necesarias para la vida, en las nuevas sociedades, en cambio, fue preciso diseñar espacios especializados para la transimisión cultural como parte de un "sistema económico de institución para niños y jóvenes".

Los Saberes en las Primeras Sociedades.

En las sociedades más remotas los saberes que se transmitían estaban ligados a la necesidad de subsistencia y al control del medio ambiente.
Cuando ocurrió el paso del nomadismo al sedentarismo fue necesario transmitir nuevos saberes a las nuevas generaciones, nuevos saberes que se agregaban a los que estaban ligados a la caza, la pesca y la recolección. La mayor complejidad de los conocimientos requirió diferentes procesos de transmisión. Así, el creciente carácter complejo de la educación eimplicó una división del trabajo; y la transmisión de saberes debió diversificarse.

Modelos para armar: Recorriendo los caminos de la Institunacionalización Educativa a través de la Historia.

Las formas de educación se relacionan estrechamente con la acumulación de saberes que se haya producido en e interior de la sociedad considerada. A medida queuna sociedad se vuelve más compleja y posee más saberes, el proceso educativo requiere más tiempo.
Otros componentes de gran importancia para tener en cuenta en el análisis de las prácticas educativas son los propios saberes, transmitidos y considerados socialemente significativos y necesarios, y además, el destinatario de esos saberes.
Dado que la educación es necearia para la producción y reproducción de la sociedad, los saberes considerados apropiados son transmitidos a quienes han de contribuir a que la sociedad continúe y se proyecte en el tiempo. Esto hace que la educación apunte hacia las generaciones jóvenes.

miércoles, 21 de abril de 2010

La des-naturalización de las prácticas educativas.

La naturalización de las prácticas obedece a un proceso en el que la génesis social e histórica de nuestras acciones se pierde y cede su lugar a la inmediatez de lo cotidiano.
La propuesta es someter este supuesto carácter natural de la escuela. Debemos trazar un recorrido que nos permita capturar el carácter histórico, contingente, de las prácticas educativas, ya que, no es posible constuir un conocimiento acerca de un objeto sin cuestionar su forma, su contenido y las prácticas y relaciones sociales que le dieron forma y lo sustentan. Esto nos anima a desnaturalizar nuestras concepciones y a intentar suspender la evidencia de nuestras categorías y de nuestros modos habituales de pensar y de describir las prácticas pedagógicas por el mero recurso de intentar pensarlas de otro modo, a otra escala, con otras conexiones.

La Naturalización de la Escuela Actual.

A veces parece que la escuela siempre fue así como lo es en la actualidad, pero el análisis histórico nos demuestra que existieron diversos modelos hasta llegar al del presente, que aceptamos como natural y que creemos como único posible. Pero es importante estudiar los modos de institucionalización de la educación en el pasado, porque cada sociedad y cada proceso social se apoyan en sus antecesores, sea para negarlos, para afirmarlos o para resignificarlos.
Es necesario considerar a la escuela no como un fenómeno natural, sino como un fenómeno histórico y social.
Sin educación no es posible la producción y reproducción social.