martes, 8 de junio de 2010

La Generación Pedagógica de 1880.

Evolución Política y Socioeconómica

Los hombres de la generación del 80 comienzan a actuar cuando el país empieza a consolidarse como emporio económico. Resuelto definitivamente el arduo problema de la federalización de Buenos aires, pudo asumir la presidencia de la nación, el 12 de octubre de 1880, el General Julio Argentino Roca (1843-1914). Su programa de gobierno se sintetizo bajo el lema “paz y administración”.

Si bien la conformación de la “Argentina aluvial” se fue gestando lentamente, fue a partir de 1880 cuando se produce en el país un cambio radical, de características profundas en la integración de la población y en la economía, la dinámica social y la cultura.

Con la elite dirigente del 80 se llevó a límites extremos la política de los hombres de la organización nacional. Se buscaba alcanzar un progreso socioeconómico y cultural acelerado sobre las bases del apoyo fuerte de capitales extranjeros y de brazos, logrados mediante una activa inmigración llevada a cabo en gran escala.

Desde el punto de vista socioeconómico, político y cultural, se produjo en la Argentina la segunda inmigración europea, de carácter masivo. Durante la primera presidencia del General Roca (1880-86) llegaron al país alrededor de 500.000 inmigrantes europeos, la mayoría procedentes de Italia y de España. Dicha población tendió a concentrarse en la región litoral y preferentemente en los centros urbanos, El noroeste sufrió un estancamiento demográfico y un retraso socioeconómico. Se acentúo la diferenciación entre dicha zona y el litoral.

La ganadería constituyó la actividad económica básica, con el comienzo de las exportaciones de carnes en barcos frigoríficos. Pero la actividad que más se desarrollo fue la agricultura. Argentina pasó a convertirse en una de las grandes potencias agropecuarias mundiales, el “granero del mundo”, con dependencia económica aceptada como necesidad real con respecto especialmente al mercado británico.

La instauración de las vías férreas que unieron los principales centros del interior tuvo como finalidad el condicionamiento de nuestra economía agropecuaria a las necesidades alimenticias de los países importadores. El desarrollo de las incipientes actividades industriales livianas fue meramente una prolongación de las actividades agropecuarias: frigoríficos, saladeros, molinos de harina, etc. Los ferrocarriles y el telégrafo contribuyeron a afianzar la unidad nacional.

Federalizada ya la ciudad de Buenos Aires, Dardo Rocha fundo el 19 de noviembre de 1882 la cuidad de la plata Instituida capital de la provincia de Buenos Aires, por ley del año 1881, se llevo a cabo en este período de unificación monetaria en todo el país.

El 12 de octubre de 1886 asumió la presidencia de la nación Miguel Juárez Celman (1844-1909). Los graves sucesos políticos que harán crisis con la revolución del 90 provocaron su renuncia, asumiendo la primera magistratura el vicepresidente Carlos Pellegrini (1846-1906) quien trató con denuedo de buscar soluciones conciliatorias.

Las elecciones de la renovación presidencial llevaron a ocupar la primera magistratura del país al Dr. Luis Sáens Peña (1852-1907). El nuevo presidente presentó su renuncia en 1895, completando el período presidencial el vicepresidente José Evaristo Uriburu (1831-1914), durante cuya gestión se pacificó el país.

Las corrientes educativas: El positivismo normalista y el positivismo universitario.


El positivismo argentino, estrechamente vinculado al movimiento filosófico europeo y al pensamiento liberal del siglo, se desenvolvió con la generación d 1880 y se extendió con la generación de 1896.

Es notoria, en la cultura argentina de esta generación, la triunfante influencia del evolucionismo de Herbert Spencer. Con él se introduce el positivismo evolucionista, llegándose a una interpretación mecanicista del universo. También es notoria la influencia del evolucionismo Biogilicista, especialmente con las teorías de Lamarck y Darwin.

Este positivismo ha sido denominado positivismo irradiante, porque de la filosofía extendió su influencia a vastos sectores de la cultura inspirando toda una concepción del mundo y de la vida.

El positivismo pedagógico argentino se presentó bajo dos facetas distintas: el positivismo normalista y el positivismo universitario.

El grupo del positivismo normalista, que adquirió características definidas con la generación siguiente de 1896. Este grupo ejerció una influencia decisiva en la pedagogía del país con el positivismo introducido por el profesor italiano Scalarini, quien difundió aquí la doctrina positivista de Augusto Comte conjuntamente con las teorías evolucionistas de Spencer y los principios de Darwin.

El positivismo universitario que pertenece a la llamada “generación intelectual del ochenta” tuvo trascendente actuación a través de la cátedra, del periodismo y de los círculos culturales.

“Los hombres del ochenta” siguieron de cerca la psicología del positivismo, siempre más interesados en las aplicaciones políticas, jurídicas, sociales o pedagógicas. Aceptaron la subordinación de las ciencias psíquicas a las naturales, profesaron las tendencias individualistas del liberalismo ingles, proclamaron las excelencias del método experimental, se distinguieron por un criterio recto y honesto. El carácter notorio de esta generación fue su tendencia europeizante.

Esta generación intelectual del ochenta fue la que promulgó la ley de educación común Nº 1420 del año 1884, estructuró sobre bases legales la educación nacional primaria, fundamentada en los principios pestalozzianos en cuanto a su finalidad de educación integral y armónica, y declarada gratuita y obligatoria.


Hombres y Grupos representativos de la Generación del Ochenta. Su obra.


Al iniciarse este período generacional la Escuela Normal de Paraná se había convertido en el centro de un intenso movimiento educacional. Su director, José María Torres, fue uno de los principales organizadores del Consejo Pedagógico Sudamericano, que convocado por decreto del presidente Roca, se reunió en Buenos Aires en 1882. Este fue una importante fuente de inspiración de la ley 1420 de Educación Común.

La Ley de Educación Común Nº 1420

La promulgación de esta ley fue para la nación el suceso de mayor relevancia en la evolución educacional del siglo pasado. Aunque la vigencia de esta ley quedara circunscripta al ámbito nacional, dado el sistema político federal, su influencia se entendió a todo el país, señalando rumbos decisivos en el campo de la educación primaria.

La ley se promulgó el 8 de julio de 1884. Esta se preocupó por otorgar una sólida estructura al sistema de educación común.

Su artículo 1º establece que la escuela primaria tiene por único objetivo favorecer y dirigir simultáneamente el desarrollo moral, intelectual y físico de todo niño de seis años a catorce años.

El artículo 2º la declara obligatoria, gratuita, gradual y dada conforme con los preceptos de la higiene. La enseñanza religiosa fue excluida dentro del horario escolar, pero se las autorizó antes o después del mismo.

En Pro de la enseñanza religiosa en las escuelas puso su mayor énfasis Pedro Goyena (1843-1892). En esta misma posición estuvo asimismo Tristán Achaval Rodríguez (1845-1887) entre otros. Se opusieron ardientemente a la intervención del estado en materia de educación religiosa, entre otros, Eduardo Wilde (1844-1913), entonces ministro de culto, justicia e instrucción publica, Onésimo Leguizamon (1837-1886) y Luis Lagos García (1846-1907).

La ley dispuso que las escuelas primarias quedaran bajo la administración del consejo nacional de educación. Crea los consejos escolares de distrito, se preocupa de la inspección técnica y administrativa de las escuelas, organiza todo lo relativo a matricula escolar, registro de asistencia, estadística escolar, censo de población escolar, etc.

La Ley Universitaria 1885.

Fue sancionada por iniciativa del entonces senador por Tucumán Nicolás Avellaneda que continúa actuando en forma descollante en la generación del ochenta.

Esta ley se dispuso proporcionar a las universidades de Buenos Aires y Córdoba un conjunto de normas fundamentales que rigieran la vida legal de las universidades en sus relaciones con los poderes públicos. Concedió amplia autonomía a las universidades en lo que hace a su organización. También es preciso destacar la intervención que tuvieron el Dr. Eduardo Wilde, en ese entonces ministro de justicia e instrucción publica, entre otros.

Los positivistas del ochenta y el grupo católico.

Los hombres de la generacion intelecual sostuvieron un liberalismo laicista. En oposición a esta corriente, el denominado “ grupo catolico” defendió firmemente la libertad de la iglesia frente al estado.
Pedro Scalabrini y su influencia en el positivismo pedagógico argentino: Emigrado de Italia, llegó al país en 1868. Se trasladó a Paraná, donde creó el colegio Sud America. En 1872 fue designado profesor de ciencias naturales y de filosofia en la célebre escuela normal del Paraná, introdujo en sus enseñanzas las doctrinas de Comte, de Spencer y de Carlos Darwin. Su concepción pedagógica, dirigida especialmente hacia la observación y conocimiento concreto de la naturaleza del educando, estuvo fundamentada en las doctrinas antes mencionadas en las que se nutrió.

Acerca del educador, su misión debía consistir en orientas y encauzar al educando, pero dejando paso a la autonomía que emerge.

José Manuel Estrada (1842-1894) tenía 38 años en 1880. Murió en 1894 a los 52 años. Se caracterizo por sus firmes convicciones democráticas, por su fortaleza moral, por la profundidad y claridad de sus ideas y por el fervor para defenderlas y transmitirlas.

Ferviente opositor de la política gubernamental, la combatió con todo el brillo de su oratoria. Defensor de la educación personalizada.

Estrada destaca la influencia decisiva de la acción educadora. Esta siempre junto a las corrientes liberales.

El hombre a su entender, solo es libre cuando elige el bien- Los poderes públicos han de organizarse tal que el hombre con conciencia critica, pueda hacer aquello que “debe querer”.

El fin ultimo del hombre esta en relación con Dios. Para Estrada, el liberalismo laicista ha considerado a la libertad como el fin supremo de la sociedad. Esta posición significa una conciencia unilateral de la libertad, fundamentada en una concepción del mundo y de la vida sin relación con la trascendencia del hombre. “La libertad civil afecta, dice, la organización y vida de la sociedad: la libertad política afecta la organización y vida del estado”. Para Estrada, confundir ambos conceptos equivale a confundir los fines con los medios.

Entiende Estrada que con el incremento de las libertades políticas se ha inmolado la libertad de la educación por el debilitamiento de la institución familiar.

La educación popular, a su juicio, ha de formar la conciencia moral del pueblo. Considera que la intervención del estado en materia educacional debía ser tan solo supletoria y eventual. Sostiene también que la educación se convierte en un “deber cívico” en toda democracia, ya que ella posibilita al ciudadano l ejercicio de la soberanía. Para que la democracia no fuera solo un mito era imprescindible a su juicio que la educación popular formara al ciudadano con la conciencia de sus derechos y de sus deberes.

Juan Mamerto Garro (1847-1927) Figura representante de la generación del 80, esta ubicado dentro del denominado núcleo católico. Desde el punto de vista pedagógico cabe mencionar su importante y significativa obra para la historia de la educación y de la cultura argentina: Bosquejo histórico de la universidad de Córdoba (1882).

También ha de destacarse, desde el punto de vista educacional, la importante intervención de Juan Mamerto Garro en la sanción de la ley Nº 934 d libertad de enseñanza de 1870.

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